NUEVA ZELANDA,  OCEANIA,  ROTORUA

Experiencia Ogo

El relato de aquel día comienza mucho antes de llegar el predio donde Ogo tiene sus instalaciones.

Para nuestra estadía en Rotorua alquilamos una casita en una especie de complejo, en una zona residencial, a unas diez cuadras del centro.

Nuestra casa en esos días

Ese día nos despertamos y preparamos el desayuno. Todo parecía normal, hasta que a Flecha se le quemaron las tostadas y empezaron a sonar las alarmas contra incendio!!

Abrimos la puerta de entrada y la puerta del patio, pero no había caso, la alarma no paraba de sonar y el humo no se iba.

Apareció en nuestra puerta un joven chino, miembro de la familia que administraba el lugar, quien no pudo más que reírse de la situación, ya que tampoco sabía cómo desactivar la alarma. Por suerte, al cabo de unos minutos, el ruido cesó.

Ahora sí, a Ogo! Pero… ¿Cómo llegamos hasta allí?

Se nos ocurrió ir hasta la administración del complejo y preguntarle al chico que se había reído de nosotros y nuestras tostadas. Pero había un problema: él no hablaba casi nada de inglés, y nosotros mucho menos hablamos chino.

Luego de varios minutos de tratar de hacernos entender (él y nosotros), hizo una seña con las manos indicando que lo esperásemos un minuto. Nosotros pensamos que iría a buscar a alguien para que nos explique cómo llegar, pero no. El chino, un genio total, se había ido a buscar el auto para llevarnos él mismo hasta Ogo.

Ese día llovía y hacía frio, pero eso no fue un problema ya que Nueva Zelanda está preparada para ser disfrutada en todas las estaciones.

Cuando por fin llegamos al lugar, nos acercamos a la recepción, y allí elegimos la actividad que queríamos hacer. Nosotros elegimos la caída en zig-zag, porque nos pareció la más arriesgada y ya que estábamos ahí, había que hacerla bien.

La recepción está hecha con un container

El siguiente paso fue ir a los vestidores a cambiarnos. Decidimos llevar ropa para ponernos arriba del traje de baño porque, repito, hacía frío.

Una vez listos, dejamos nuestras mochilas en la zona de espera y nos pasó a buscar un Jeep que nos llevaría a la cima de la colina para comenzar la experiencia.

Nosotros teníamos nuestra GoPro, pero lo bueno es que si no tenés cámara sumergible, el Jeep está lleno de cámaras y te prestan una para que puedas filmar desde adentro.

Llegamos a la cima!

Las vistas desde la cima eran alucinantes, pero no nos detuvimos a sacar fotos porque nos esperaba la gran esfera!

Es importante aclarar que a la esfera la cargan en el momento con de agua tibia. Una vez lista, el personal de Ogo te explica como meterte y como empujar la esfera para empezar a rodar. Del resto se encargaría la gravedad!

Rodando colina abajo.

La experiencia es muy muy divertida!! Dado que las paredes de la esfera no son transparentes, nunca sabíamos para qué lado íbamos a caer. A eso había que sumarle el agua, los giros y tratar de no ahogarnos cada vez que nos reíamos!

Al finalizar, nos esperaba un fotógrafo que nos sacó algunas fotitos para sumar a las que ya nos había ido sacando mientras caíamos. Esas fotos podés comprarlas en un cd o en un pendrive.

Final de la experiencia

Luego, nos llevaron a una pequeña pileta climatizada para entrar en calor ya que la sesión de fotos nos había dejado muertos de frío.

Experiencia Ogo, Rotorua, Nueva Zelanda

Por último, volvimos a los vestidores que, si bien están al aire libre, cuentan con unos pequeños caloventores como para no congelarte mientras te cambiás.

Los vestidores están en el la base de la colina

De verdad nos encantó la Experiencia Ogo, fue algo diferente y divertido, y sin duda la recomendamos!

Los tickets podés sacarlos directamente en el lugar.

Acá te dejo el link de la página y un video de aquél día.

Que lo disfrutes!! 🙂

 

 

 

 

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