NUEVA ZELANDA,  OCEANIA,  WELLINGTON

Cruzando el Estrecho de Cook

Nueva Zelanda es un país formado por dos Islas, separadas entre sí por el Estrecho de Cook. ¡¿Cómo que no lo sabías?! Bueno, ahora ya lo sabés. 🙂

La Isla Norte y la Isla Sur son muy diferentes. No podemos decir que conocemos Nueva Zelanda si no visitamos ambas.

Pero… ¿Cómo cruzamos de una Isla a la otra?

Hay dos formas de cruzar: en avión o en ferry. Sin dudas, la opción que me resulta más interesante es la del ferry. Y es la que te recomiendo si no querés perderte de paisajes como este:

Existen dos compañías que realizan la ruta del cruce desde la ciudad de Wellington en la Isla Norte hasta la ciudad de Picton en la isla Sur: Interislander y Bluebridge. La diferencia entre una y otra radica básicamente en el precio y en la frecuencia. Interislander es un poco más cara, pero realiza mayor cantidad de viajes por día.

En cuanto a las comodidades y servicios, las dos compañías son similares. Yo viajé por Interislander, debido a que perdí mis tickets para viajar por Bluebridge (pero eso es historia para otro post).

Los ferries de Interislander cuentan con una destacable oferta gastronómica y con diversos espacios destinados al entretenimiento para disfrutar al máximo las tres horas y media que dura la travesía. Además, nos ofrece la posibilidad de apreciar el paisaje tanto desde el interior del ferry como en cubierta.

Hasta acá la experiencia parece alucinante, ¿no?… Pero no todo es color de rosa.

¡Los primeros 40 minutos del viaje fueron terribles! El ferry se movía para todos lados y, como si eso fuera poco, se había largado a llover.

Realmente, el primer tramo del viaje la pasé mal. A decir verdad,  todos los que nos creímos unos genios sentándonos en las primeras butacas para ver el camino de frente, poco a poco nos fuimos yendo para el fondo del buque.

Mareadísima llegué como pude a un sector con asientos individuales y me dispuse a dormir media horita, esperando a que pase lo peor. Según dicen, las aguas del Estrecho de Cook son de las más peligrosas del mundo y, más allá de las condiciones climáticas, los primeros minutos del viaje siempre son complicados.

Eso sí, pasado el mal momento, el viaje fue disfrute y más disfrute. Además, había dejado de llover y, como por arte de magia, el cielo comenzó a despejarse.

Uno a uno, los pasajeros fuimos levantándonos de nuestros asientos y saliendo a cubierta. Incluso muchos subimos a la terraza del barco. ¡Nadie quería perderse la oportunidad de fotografiar o de filmar el cruce!

Allá a lo lejos divisamos Picton. Y por fin… ¡Llegamos a la Isla Sur!

No dejes de vivir la experiencia de cruzar en ferry. Los tickets se pueden comprar a través de las respectivas webs, o bien, directamente en el puerto.

 

 

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